
El duelo es el proceso psicológico por el cual el humano se adapta a una pérdida: a una nueva realidad sin aquello que ya no está.
El duelo no solo sucede cuando perdemos a alguien querido. Existen duelos por pérdidas de empleos, relaciones rotas, expectativas incumplidas e incluso, por objetos con significado emocional.
La “buena” noticia del duelo, es que es un proceso normal. Esto quiere decir, que no es patológico, no es un mecanismo que debamos suprimir o evitar.
La psicología no te ahorra el duelo, pero te acompaña a transitarlo.
En consulta, lo comparo con la sanación de una herida. El cuerpo tiene mecanismos para sanar. En el camino, la herida escuece.
A veces, la herida se infecta un poco y hay abrir y limpiar, y volver a cerrar.
El trabajar en duelo es algo parecido: te acompaño en el proceso natural de transitar una pérdida y te indico cuando hay un pequeño bloqueo en en camino..
En el camino de la fertilidad, las pérdidas suelen ser mucho más profundas y numerosas de lo que a menudo se percibe a simple vista.
Cada mes, con la llegada de la menstruación, se vive un duelo. Este ciclo se repite una y otra vez, generando una montaña rusa emocional que puede llegar a ser agotadora.
El duelo de cómo imaginaba el camino hacia la parentalidad, también puede estar presente: enfrentarse a tratamientos de fertilidad implica renunciar a la manera en la que quizás imaginaste concebir.
Los tratamientos fallidos traen consigo otro tipo de duelo. Cada intento fallido representa una pérdida tangible que se vive de manera muy personal. La incertidumbre sobre si habrá un próximo intento exitoso añade una capa adicional de ansiedad y tristeza, haciendo que el proceso se sienta interminable.
El duelo por el tiempo, el dinero y el esfuerzo invertidos es otro aspecto que no debe subestimarse. Todo el proceso de fertilidad puede consumir recursos a muchos niveles, y cuando los resultados no llegan, es común experimentar un sentimiento de vacío, como si todo ese esfuerzo hubiera sido en vano.
Ante todas estas pérdidas, es fundamental encontrar formas de resignificar la experiencia y atravesar el duelo de manera saludable.
La terapia puede ser un espacio clave para elaborar estos duelos. En un entorno terapéutico, se puede aprender a reconocer, regular y validar las emociones, a permitir que el dolor se exprese sin ser juzgado, y a encontrar un sentido a todo lo que te ocurre.
